El dolor de cabeza de los eventos “casual”

No importa a cuántos eventos hayamos asistido, uno nunca sabe qué esperar cuando la indicación es “vestimenta informal” o “casual”. Porque seamos francos, hay formas y formas de ser informales, y no todas van a ser bien recibidas por el gerente de RRHH. Tampoco es justo, por otra parte, dar una indicación  ambigua y esperar un resultado uniforme.

Hay distintos tipos de informalidad en el vestir que pueden ser correctas dependiendo del clima, la locación y el tipo de actividades a desarrollar.

Así que cualquiera sea el lado del mostrador en el que estemos parados: asistente u organizador, trataremos de dar algunos consejos para no pasar malos momentos innecesarios durante el evento de la empresa.

Unifiquemos términos

Cuando la empresa dice informal, no busca de ninguna manera conocer el color de nuestras pantuflas, eso corresponde a otro ámbito de informalidad que el mundo no necesariamente quiere conocer. No nos relajemos demasiado.

El look informal es algo entre el Casual Friday y la formalidad. Es decir, algo entre lo que usaríamos un día relajado en la oficina y lo que usaríamos en una fiesta formal. No necesariamente corbata, no vestido de noche, pero sí algo que indique una ruptura con lo cotidiano. Si en nuestra empresa ya hay antecedentes, es bueno explorarlos. Algunas ramas de actividad tienen una cultura propia que nos indica qué es lo que se espera. Los bancos no son iguales a las empresas de software, de la misma manera que una institución educativa tradicional no se parece a las más recientes instituciones nacidas con una concepción “progresista” desde su inicio.

Dicho esto, veamos qué se puede usar en un evento informal.

Las mujeres tienen una amplia variedad de opciones que van desde pantalones de alguna tela elegante, evitando los jeans, hasta un vestido o distintas opciones que incluyan sandalias o zapatos que combinen según la época del año. Siempre evitando la apariencia de oficina y prestando atención a la hora del evento y si este es en un salón convencional o por ejemplo, una quinta de la empresa. El último caso permite otro tipo de vestimenta más rústico.

Los hombres. Claro está que hay que evitar jeans o pantalones cargo; ya hablamos de ese grado de informalidad que hiere la vista. Para un evento de la empresa  pueden variar entre un atuendo de saco con corbata , siempre puede sacársela, así que ante la duda, llévela, o un traje con un corte más informal, hasta llegar a un elegante sport más relajado; se puede usar sólo chomba o camisa, dependiendo del clima  y la locación. Tal como dijimos antes, hay eventos que permiten una vestimenta más relajada, por ejemplo, un asado en una quinta.

De más está decir que hay que consultar las actividades que se proponen para saber si la ropa es adecuada. Si por ejemplo vamos a estar de pie mucho tiempo, hay que considerar los zapatos, y si vamos a estar expuestos al clima se pueden considerar abrigos livianos. Si además el evento es muy largo vamos a lamentar el no haber llevado la ropa adecuada.

Sobre todo, y ante la duda, pregunte a los organizadores de qué evento se trata y qué esperan de la concurrencia, después de todo, es un evento empresarial y se trata de que todos los asistentes estén cómodos y puedan ocuparse de algo más que de lo que llevan puesto.

 

 

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